domingo, 11 de noviembre de 2007

Etica y Productividad


Por Alejandro Magni

En el último tiempo se ha puesto de moda hablar de ética, que la Real Academia (seamos precisos), define como: recto, conforme a la moral, parte de la filosofía que estudia la moral y las obligaciones del hombre. Hay serias conversaciones, hay incluso abultadas Comisiones que se enfrascan en complejas discusiones sobre "sueldo ético", sobre la aberrante distribución de la riqueza en nuestro país, sobre la necesidad de una vida digna para nuestros compatriotas más humildes. Pero nadie habla seriamente de los más importante y trascendente: La educación.

¿No será que de verdad carecemos de sensibilidad e interés real por entregar oportunidades y bienestar a todos los ciudadanos? Si ello fuera así, estamos faltando a la ética y creo que es así.


Por ejemplo, cuando el gobierno de turno, las autoridades de turno, hacen cálculos político-electoralistas o personales antes de adoptar una medida de beneficio social, o sencillamente no actúan y fallan por omisión por los mismos motivos (no quiero hablar del Transantiago), es una gran falta de ética. Cuando los empresarios no remuneran adecuadamente el esfuerzo de sus trabajadores o, en otros ámbitos, generan altos costos ambientales o entregan un mal servicio, cuando no tienen competencia, eso es una gran falta de ética. Todo esto definitivamente contribuye a la muy mala distribución de los bienes que ofrece y que produce este país. Ni hablar de la corrupción…qué falta más evidente a la ética, a la moral: Aprovecharse de posiciones de poder para obtener beneficios propios.

Pero quiero decirles que existe una peor, una mucho peor falta a la ética: La incapacidad que ha tenido la sociedad chilena de realmente resolver el acceso a la educación de calidad a todos los chilenos. Sabemos que estos son esfuerzos que se ven en el largo plazo y requieren altos grados de acuerdo y estabilidad política. Es una apuesta de largo aliento y, por lo mismo, una apuesta valiente y sincera, que no tiene dividendos inmediatos…
Entonces si estamos tan de acuerdo en la importancia de la educación, ¿Cómo no se establece un gran acuerdo nacional, que trascienda los gobiernos de turno, en torno al acceso a la educación que lleva a la Productividad y, por lo tanto, al bienestar real, y sostenido? Chile es uno de los países en el mundo con menor movilidad social. No hemos sido capaces de crear verdaderas condiciones para que un niño nacido pobre pueda salir de la pobreza por sus méritos.
Es necesario exigir compromiso e imaginación a las autoridades y comprometerlos a una verdadera acción ética: Un Gran Acuerdo Nacional sobre Educación. Partamos con algo concreto: Crear un programa masivo de becas para formación y perfeccionamiento de profesores y directores de escuelas (y cuando digo masivo hablo de centenas o miles) en el extranjero (si se quiere gastar los dólares del colchón) o en Chile. Un programa que entregaría las competencias y conocimientos más modernos sobre pedagogía y sobre sus especialidades, que hoy son la norma en países desarrollados.
No es ético dejar que los ciudadanos se mantengan en la improductividad y sólo aspirar a resolver parcial y temporalmente sus necesidades con "sueldos éticos" o limosnas. Lo ético es, cuidando los niveles de subsistencia digna en lo inmediato, "enseñar a pescar", en vez de "regalar el pescado", como dice el proverbio Chino. Hagamos una apuesta por el futuro, por nuestros niños, con convicción y fuerza.



1 comentario:

MyM dijo...

Respecto de la educación, me parece que no fue el alto nivel de estabilidad lo que puso el tema en agenda. Digamos que los últimos años no han sido la inestabilidad máxima, pero fue necesario tener gran parte de los colegios parados y en toma para que constatáramos la gravedad de la situación.

Más que un gran acuerdo, creo que lo necesario es poder hacer bien el trabajo desde las bases, de abajo hacia arriba y no al revés. Es así como las cosas no funcionan, cuando salen en la Moneda todos aplaudiéndose, pensando en las becas para los directores en vez de preguntarle a los profesores qué es lo que está pasando.